Al mal tiempo… ¿buenos memes?

La inmediatez que nos brindan los medios de comunicación en sus avatares virtuales permite que el humor del venezolano explote y viaje por todo el mundo en cuestión de minutos.

“Los venezolanos somos un bonche”, reza una expresión popular. “Es que somos una vaina seria, a todo le sacamos un chiste”, se escucha por ahí en el Metro, en la calle o la camionetica. Esa especie de catarsis colectiva que, sin importar la clase social a la que se pertenezca, raya en un humor balurdo y vacuo pero aún así, nos permite seguir adelante sin detenernos a pensar en aquello que nos está pasando.

Vivimos inmersos en una idiosincrasia marcada por las etiquetas de “vivos”, “dicharacheros”, “bellos”, “jodedores”, “flojos”, “amigueros”, “desordenados”, entre otros calificativos que, en plena  época de emigración, definen nuestra imagen pública internacional. Y en eso nos regodeamos, nos sentimos orgullosos, aunque sepamos que somos mucho más que eso, pero qué sabroso es reírse, reírse de uno mismo.

En ningún lugar del  mundo existe el drama sin su respectiva comedia -y viceversa- pero… ¿Será que el humor del venezolano representa una simple evasión de la realidad?; ¿Acaso encontramos en el padecimiento común cierto placer que nos inmoviliza?; ¿Tiene que ver nuestra forma de ser con la trillada “situación país”?; y por último, ¿hasta dónde es bueno burlarse de los que nos pasa?

Ver todas estas imágenes convertidas en memes, a primera vista, dan risa. Es inevitable reírse, es más, resulta hasta necesario. Sin embargo, la realidad no deja de ser peor después de las carcajadas. La desidia gubernamental, el hambre y la delincuencia que reina en las calles venezolanas, más allá de ser motivos para chistes gráficos viralizables, son el reflejo de la decadente sociedad en la que vivimos y de la que todos somos responsables. Mea Culpa.

 

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