La redondez de la vida es curiosa: uno pensaría que un camino tan vasto prepara a cualquiera y lo dota de experiencia, sabiduría y autosuficiencia. La verdad es que así de indefensos como llegamos a este plano, envejecemos y quedamos sujetos a quien nos cuide. Los asilos o centros geriátricos, al igual que todo lo que conforma este paraíso desprovisto, se encuentran en estado deplorable por la clara crisis económica y no por eso debe dejar de sorprendernos. Es gente olvidada que si bien no figura, no deja de sufrir, quizás más que quienes transitamos las calles a diario.

Hay realidades duras de ver, de hacerles frente y reconocerlas. Ignorar el sufrimiento no es más que mera negligencia, aunque a veces se muestre conveniente o cómodo hacerlo.

Carlina Yánez, una joven de 22 años, Licenciada en Comunicación Social, mención Artes Audiovisuales, es una de aquellas personas que deciden no hacer caso omiso de tales realidades. Carlina se embarcó en la labor de documentar la realidad en la que viven actualmente esas personas olvidadas que sufren tanto. Desde su espacio optó por darle voz a la desidia, sin reparos ni quejas sustentadas en poco alcance.

Buscamos contenido para abordar el tema y logramos contactar a Carlina. A continuación la entrevista que le realizamos, junto a su trabajo fotográfico.

¿Cómo inició este proyecto? 

Estaba en el 8vo semestre de Comunicación Social, en la mención de Artes Audiovisuales y ya para ese semestre debía entregar un anteproyecto para que me aprobaran el tema de mi tesis.  Tenía varias ideas que quería plasmar a través de un ensayo fotográfico, ya que amo la fotografía y retratar la realidad venezolana.

Una noche llamé a mi tío, sociólogo y politólogo que vive en Caracas, y le comenté que tenía mucha curiosidad por retratar la dieta actual del venezolano, fundamentalmente puesto que la situación económica que atraviesa el país ha afectado notablemente el índice nutricional del mismo. Me preguntó por qué no iba a los comedores populares y los retrataba. O por qué no iba a un geriátrico. Ahí surgió todo: tuve demasiada curiosidad sobre la situación del adulto mayor institucionalizado en Venezuela.

Fui a todas las instituciones encargadas de cuidar al adulto mayor aquí en Ciudad Guayana, donde vivo, pero todos me negaron el acceso fotográfico ya que es un tema muy delicado. Como no tuve suerte en centros públicos, llamé a una amiga que vivía en Ciudad Bolívar y le comenté lo que me estaba pasando. Ella me dijo que su mamá trabajó en un asilo “semi-privado” en Bolívar y me contactó con ella. Gracias su madre pude establecer contacto con el Asilo San Vicente de Paúl. Los visité, les planteé la idea de mi tesis, les dije que era una investigación fotográfica y la directora del asilo, la hermana Socorro Henao, estaba muy contenta con mi tema. Me decía que podía ser una excelente oportunidad para que toda la sociedad guayacitana viera el trabajo que estaban pasando para mantener a los adultos mayores que residen ahí.

¿Qué te motivó a hacer este proyecto? 

Me gusta fotografiar lo que está pasando, lo que más me llevó a realizar esta investigación fue que el adulto mayor que reside en un asilo/geriátrico ha sido abandonado por sus familiares y por la sociedad venezolana. Son nuestros abuelos, nuestros héroes, personas que dieron todo de sí para que Venezuela saliera adelante. Ellos fueron los que crearon edificios, carreteras, entre otros proyectos creados por sus manos, hoy a nuestra disposición

A mí me preocupa y  me duele que la sociedad venezolana no se dé cuenta de lo solitario que ellos se sienten al estar en un asilo. Ojo, institucionalizar a un adulto mayor no es malo, de hecho, es lo mejor para quienes se encuentran en soledad ya que conviven con otras personas de la tercera edad. En otros países ingresar a un adulto mayor en una casa hogar es una cosa genial, sus familiares pasan rato con ellos, crean nuevas relaciones sociales y están más cómodos.

Por el contrario, en Venezuela, al parecer, es como un “castigo”, por decirlo así. Los familiares los abandonan ahí. Para mi investigación entrevisté al doctor encargado del asilo y definió el papel que cumplen los asilos en el país hoy en día como “una caja de ahorro de viejos”. Me impactó mucho porque es verdad.

¿Algún momento de particular esfuerzo o tristeza que recuerdes?

El tema en sí mismo es muy sensible. Mis padres y hermana me acompañaron al asilo y al momento de hacerse entrevistas a algunos adultos mayores, mi mamá y mi hermana se pusieron a llorar. Yo no podía demostrar alguna emoción ya que era la entrevistadora, la periodista. Debía estar neutra.

Sí hubo un momento en que se me quisieron salir las lágrimas y fue cuando estaba en el área de hospitalización del asilo. Una anciana gritaba de dolor por una enfermedad que tenía en su pierna. Yo estaba con mi cámara y con una de las cuidadoras y ella le hablaba a la anciana para que se calmara. Vi que la anciana se aferró a esa chica, vi todo el dolor que sentía y eso me destrozó.

¿Cuántas visitas hiciste al lugar? 

Fui aproximadamente como unas 8-9 veces. Se me hacía difícil ir todos los días ya que vivo en Ciudad Guayana, Puerto Ordaz y el asilo está ubicado en Ciudad Bolívar, me queda a una hora de distancia. Yo estaba estudiando y mi papá trabaja, se nos hacía un poco difícil coincidir con mi horario y con el de él. Yo tenía que presentar 7 materias más proyectos audiovisuales y hacer el libro (tesis). Por esa razón no fui más veces.

¿Cómo es el día a día en el recinto? ¿Cómo es la convivencia? 

El día de los viejitos empieza, para algunos, a las 4 de la mañana, para otros a las 5. Yo llegaba a las 6 de la mañana y ya todos estaban bañados y arreglados. Desayunan a las 8 de la mañana mientras se informan de lo que pasa en el mundo a través del televisor. Almuerzan a las 12 del mediodía y cenan a las 4 de la tarde.

En realidad no pasa mucho en ese lugar, son muy tranquilos. La mayoría del tiempo se la pasan sentados, viendo televisión o durmiendo. Cuando iba con mi familia es que algunos entablaban una conversación con mi papá y le contaban su vida.

Ellos conviven con el personal de la institución y entre ellos mismos. Sus familiares no van a visitarlos. Los hombres son más abiertos y existe compañerismo entre ellos. Las mujeres son muy distantes. Pocas hablan entre ellas, me di cuenta de eso. Los hombres están apartados de las mujeres, sólo están juntos cuando van fundaciones privadas o públicas a visitarlos.

Un día tuve la oportunidad de estar presente cuando la Cola- Cola fue a visitarlos y les regalaron un excelente día. De almuerzo, el personal de Cola Cola, les hizo sopa. Muchos jugaron dominó, las mujeres se hicieron las uñas, los hombres se cortaron el cabello, se afeitaron la cara y les pusieron música. Estaban contentos, de verdad.

¿Cómo fue el comportamiento de las personas ante la presencia de una cámara? 

Al principio se me hizo muy difícil fotografiarlos. Primero hay que entablar empatía con ellos porque si no te harán malas caras y te dirán, de muy mala manera, que no les tomes fotos. Me pasó al principio.

Les tomaba fotos y me decían que no les tomara nada o se escondían. Tuve que explicarles que esas fotos eran para mi tesis, que me ayudaran, entablé conversaciones y hasta amistad con ellos. Ya a tercera visita no se daban cuenta de que yo estaba ahí con la cámara y hasta pedían que les tomara fotos. A partir de ahí salieron buenas imágenes y experiencias.

De tanta gente que conociste ¿Quiénes te marcaron más? ¿Qué cualidad te sorprendió? 

Desde que empecé mi investigación, los que más me marcaron fueron Pedro y Carmen. Aunque no entrevisté a Carmen porque tiene 105 años y ya no puede hablar, siempre me gustó verla. La conocí cuando estaba comiendo y los cuidadores me dijeron que le quitara el plato, ella no me lo quería dar y empezó a decir groserías, era muy graciosa, la verdad. Una cuidadora le dijo que yo estaba ahí grabándola y ella diciendo groserías y se tapó la boca y se empezó a reír. Es muy traviesa y bella.

Pedro tiene 87 años y fue mi amigo. Mi familia y yo entablamos una bonita amistad con él, es el más cuerdo y el que mejor está físicamente. En la entrevista me dijo “yo estoy aquí es por mi edad, no por estar enfermo”. Desde que pisé el asilo, él fue mi amigo y me trató excelente. Su vida es sacar cuentas y cobrar su pensión. Es carismático, alegre, independiente y comelón. Como ser humano es hermoso y es el típico abuelo juguetón y sobreprotector, siento que me adoptó como una nieta.

¿Viviste alguna situación absurda? 

No, en realidad todas las visitas y las situaciones que viví dentro de ese asilo fueron positivas y de aprendizaje. El personal es maravilloso, las monjitas y todos los demás hacen lo que pueden para mantener a estos adultos mayores. De eso sí me sorprendí, me encontré con algo humanamente bonito. Esas personas quieren a esos adultos mayores y viceversa. De hecho, los adultos mayores ven a la directora como una mamá.

Otro enfoque que le quería dar a mi tesis es que la hermana Socorro es otro adulto mayor y es como “un adulto mayor cuidando a otros adultos mayores”, cosa que no debería estar pasando en este país y en ninguno.

Creí que me iba a encontrar con un personal totalmente ajeno y que pasan pero no. Me encontré con un nivel “medio” de atención. Aunque los adultos mayores se quejan de la comida y de que comen muy temprano, el personal hace lo que puede y eso lo aplaudo. Claro, nuestros adultos mayores deberían estar muchísimo mejor.

¿Alguna anécdota que resalte? ¿Tienes una sensación de felicidad y realización respecto a tu proyecto?

Yo siento que cumplí mi objetivo que fue retratar la realidad. Por eso quiero que todos conozcan mi versión, lo que viví y lo mucho que necesitan los adultos mayores de nosotros como seres humanos con valores.

Me encantó trabajar con ellos, fue una experiencia de mucho aprendizaje tanto como comunicadora y fotógrafa como ser humano.

Este proyecto fotográfico fue realizado por Carlina Yanez como proyecto de investigación y presentado como tesis en la Universidad Católica Andrés Bello de Guayana .

Fotos:

 

Fotos por:

Instagram: @carlimelimar.

Twitter: @carlimelimar.

Facebook: Carlina Yánez

 

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