Hace poco escuché en un documental que, basándose en el origen etimológico de la palabra “fotografía”, ésta sería en cuestión básicamente dibujar o escribir con luz. La luz como elemento que incide, penetra, se propaga y refracta a través de cuerpos es algo efectivamente conocido y concientizado pero creo que a veces se olvida su magia. Soy fanático del paisajismo; no es que lo estudio ni sé más que cualquiera que se sitúe en determinado lugar y abra los ojos, simplemente me gusta bastante observar paisajes y documentarlos.

La luz en la naturaleza tiene una particularidad: se siente más honesta. Más allá de que el paisaje usualmente se expone de manera tan decorada que hace el cuadro por cuenta propia, esa luz única de un lugar emancipado de horas, leyes, injusticias y personas, erosiona bien adentro de manera positiva. Encuentro atractivo cómo en lo profundo de una montaña o una selva, la luz se manifiesta en una suerte de transparencia que te deja ver lo que está allí, lo que ese mega conjunto de organismos realmente libres expresan por el simple hecho de que existen. La naturaleza es honesta porque muestra lo que es, no lo que uno quiere que sea ni lo que se espera de ella; no hay bien o mal, hay un flujo equilibrado que brilla desinteresado. Presenciar eso, asumiendo y comprendiendo nuestra nulidad en el asunto, hace todo aún más increíble.

Creo que la manera más humana de vivir es en sintonía con la tierra.

Es bien difícil.

Si acaso en esos momentos en que, inmiscuidos la madre, olvidamos lo que somos y todo lo demás, somos agradecidos y más parte del milagro que es la vida. Nosotros simplemente ganamos un golden ticket del tamaño de Groenlandia.

A continuación una galería de 30 fotografías que saqué durante un viaje al Pico Humboldt y otro al Monte Roraima, ambos en enero de este año, tratando de hacerle justicia a esta luz de la que les hablo.

Más abrazos, menos peleas.

De izquierda a derecha: picos Bolívar, Concha, León y Toro

Cumbre del Monte Roraima, vista desde el Maverick

Pico Ruisterán visto desde la cumbre del Pico Humboldt

Orillas de la Laguna Verde al pie del Pico Humboldt

Trayecto de Paraitepuy a Río Tek, ruta al Monte Roraima.

Trayecto Río Tek-Paraitepuy en la rita de regreso

Alfredo A.K.A Mr. Miyagi a orillas de la Laguna Verde

Chícharo sobre el Monte Roraima

Juan y Manuela dibujados en curso al Río Kukenán de regreso a Río Tek

Ascenso por la cresta del Pico Humboldt

Patio trasero de una casa en San Francisco de Yuruaní. Ruta a Paraitepuy

Amanecer en la ruta final de ascenso al Pico Humboldt

Amanecer en la Laguna Coromoto. Ruta al Pico Humboldt

Atardecer en Río Tek

Trayecto Río Tek-Campamento base

Ascenso final al Pico Humboldt

Glaciar Humboldt, antesala a la cresta.

Trayecto Paraitepuy-Río Tek. Rutas para el Kukenán y Roraima.

Vista desde el Maverick en la cumbre del Monte Roraima

Atardecer en la cumbre del Monte Roraima

Trayecto Río Tek-Paraitepuy en la ruta de regreso

Cumbre del Monte Roraima, vista desde el Maverick

Hogar Pastel, San Francisco de Yuruaní

Ascenso final al Pico Humboldt

Casa/abasto en Paraitepuy, punto de inicio en la ruta al Monte Roraima

San Francisco de Yuruaní. Ruta a Paraitepuy

Mojón en el ascenso final al pico Humboldt

Pico Humboldt

Mystic Beach en la cumbre del Monte Roraima

Cumbre del Pico Humboldt

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