El ex futbolista Jorge Valdano en algún momento dijo que el fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes. Puedo afirmar que durante poco menos de un mes, específicamente del 20 de mayo hasta el 11 de junio, el fútbol fue lo más importante que tuvo Venezuela. Un país completamente fracturado y con la identidad perdida se reencontró con su gente sin previo aviso.

Ser Subcampeones del mundo es quizás la hazaña deportiva más grande que ha tenido nuestro país pero a dos meses del logro todo parece olvidado y eso me molesta.  Por suerte,  los fanáticos tendremos postales para revivir momentos que merecen ser recordados.

Simón Bardinet es actualmente el fotógrafo oficial de la Selección mayor y de la Selección Sub 20 de Venezuela, fue el responsable de darle imagen a todo lo que se vivió en Korea. Me senté con él para conversar sobre su trabajo y su experiencia durante el mundial.

 

¿Consideras que llegaste a este puesto (fotógrafo oficial de La Vinotinto)  de manera imprevista o tenías una ruta clara?

Siempre tuve el anhelo y el sueño de trabajar con la selección. De hecho lo hablaba hace poco con compañeros del cuerpo técnico: yo comencé a trabajar para poder hacerme un nombre, desarrollarme como fotógrafo y cumplir aspiraciones. Sin embargo no estaba muy claro el norte, pues hace unos años el rol de fotógrafo oficial de selección carecía de cierta constitución, por así decirlo. Incluso el primer fotógrafo que formó parte del cuerpo técnico entró con Noel San Vicente, es algo reciente. Quizás en ese momento los intereses eran otros y no se tomaba como prioridad. Ahora que ocupo el puesto pareciera obvia la necesidad para el equipo y la oportunidad para uno como fotógrafo.

 

¿Cómo es la metodología de trabajo con la selección?¿Hay restricciones?¿Todo lo dejan a juicio propio?¿Cuáles son los parámetros?

 Trabajo directamente con el jefe de prensa puesto que esa es el área en el que me desempeño realmente, más allá de que mis fotografías puedan utilizarse para otras cosas. Con el resto del cuerpo técnico el trabajo ha sido bastante tranquilo y fluido, evidentemente con ciertos asuntos relacionados a restricciones previo a los partidos; hay que tener cuidado porque al final puedes terminar develando cosas que afectan en lo deportivo y en la vida del deportista o la institución. Con el tiempo y la confianza la relación se ha vuelto bien amena. Se me hace muy difícil identificar alguna discusión o trago amargo que me haya llevado con ellos. Y es que si no fuese así no creo que funcionaría.

 

¿Cómo ha sido fotografiar a la selección nacional en sus diferentes categorías?

Yo les tengo un cariño, un aprecio y admiración gigantesca. Soy el más joven del cuerpo técnico y realmente los siento como mis hermanos menores porque no me da la edad para tener hijos de esa edad. Me da mucha risa porque mi mamá me comentaba que cuando llegaba de cualquier módulo, ella me veía considerablemente más contento cuando llegaba de un viaje con la sub 20.

Con estos chamos es algo más fraternal, los he visto crecer. He convivido mucho más con los ellos porque los torneos son más amplios. De verdad,  uno que conoce el sacrificio que hacen y me llevo una satisfacción muy grande cuando llegan sus éxitos. Llegas a conocerlos como seres humanos, te das cuenta de que son personas de carne y hueso, que no son tipos de Playstation que no sienten nada. Me pasa que he vivido cosas con los jugadores que me tocan mucho. Como anécdota, una vez recibí una llamada de uno de los jugadores para que tomara las fotos en su matrimonio; para mí que soy fanático- yo que tengo un tatuaje de la selección-es muy cómico pero muy agradable.

Hace 4 años murió mi novia en un accidente automovilístico y el afecto que yo recibí de muchas personas fue increíble. Son gestos que también los han hecho otras personas, por supuesto, pero el hecho de que ellos se porten así conmigo me demuestra un cariño muy fuerte. Mi familia no vive en Caracas y aunque suene cliché, he encontrado en este grupo otra familia.

 

¿Cómo haces para controlar emociones a la hora de un gol/derrota/victoria?

Sinceramente no tengo la respuesta tan clara. Yo soy el que me reúno con unos amigos en una casa a ver un juego y tumbamos todo, es patadas por todos lados, vivimos el fútbol.  Pero en el momento de trabajo es esa necesidad, esas ganas de tener las fotos y no hay otra oportunidad. Si celebraste no lograste capturar el momento. Nunca celebro como lo hago en mi casa pero bueno, después de los goles siempre hay un momentico para alegrarse.

Es muy satisfactorio que la fotografía te regala un recuerdo para toda la vida y esa foto que te traslada a un gol o el debut de un jugador. Por ejemplo pasó con Makoun que debutó en tiempo agregado y habrá jugado a lo sumo 30 segundos.  Yo le saqué la foto, se la mandé y la ha recibido con una emoción muy grande. Uno creería que habiendo jugado tan poco estaría molesto pero él para nada, puso la foto en Instagram “los segundos más felices de mi vida”.

Es muy difícil porque uno desarrolla empatía con ellos. Se magnifica todo, lo doloroso que es sentir que los chamos han hecho todo lo imposible, que su trabajo y sacrificio es tan grande y no se le den las cosas a veces, es muy fuerte. Controlar esas cosas en el campo es bien duro.

 

Viajemos a Korea

 

Habiendo visto crecer profesionalmente a los chamos de la Sub 20, ¿en qué crees que radica el éxito que tuvieron en el Mundial? ¿Lo veías venir?

Yo creo que el éxito de este grupo está en la unión. Como te comentaba con respecto al cuerpo técnico, con los jugadores es igual o hasta más. La verdad es que se hace sumamente agradable convivir con ellos y verlos compartir como grupo. La competencia es increíblemente sana, uno no llega a detectar un celo entre los jugadores. Pasó el caso de Peñaranda que no jugó el sudamericano y se incorporó al mundial. Para serte sincero, a mí inicialmente me generaba un poco de duda, no lo deportivo ni su actitud, porque afortunadamente ya lo conocía, sino cómo se recibiría con el grupo más allá de que se conoce con varios jugadores; la sorpresa fue que se acopló perfectamente, el aporte que le dio al grupo con su actitud fue excelente. Pasa eso: que más allá de que se hizo un trabajo increíble con 30 partidos internacionales jugados previos al mundial y se confió mucho en este proyecto, los muchachos tuvieron una convicción tremenda.

Ahí está el fruto.

Me ha pasado que he tenido decepciones cuando he tenido expectativas muy altas. Yo tengo fe plena en el trabajo de los equipos en los que he tenido la suerte de trabajar pero no siempre las cosas salen como uno quiere. Hay muchísimos factores que juegan en este deporte y no tienen que ver con lo deportivo. Yo sabía de la calidad de estos jugadores, sabía lo que podían hacer. ¿Que si esperaba que fuésemos a jugar una final de mundial? Pues claro que lo soñaba pero, ¿tener la certeza?, ojalá.  Ahorita es muy fácil decir que sí (risas).

 

¿Cómo era la atmósfera en el camerino con la final a la vuelta de la esquina?

Mira a mí me da mucha risa –se lo comentaba a los jugadores- que estábamos en octavos, cuartos, semifinal y los veías serenos mientras yo tenía una cagazón de puta madre,  estaba muriéndome del culillo. Qué bueno que haya sido yo y no ellos (risas) pero la verdad es que los chamos lo llevaron con una naturalidad sorprendente. Creo que llegado el momento de la final, claro que se notaba un poco de ansiedad pero la tranquilidad del grupo era asombrosa. Como les dije a ellos, yo les tengo una cariño y admiración por  la experiencia inolvidable que hemos tenido. Afortunadamente el torneo se dio muy bien para nosotros y eso obviamente ayudó muchísimo a que el ambiente en el grupo fuese bastante más ligero.

 

Tus fotos pasarán a la historia como todo los que formaron esta selección, ¿cuál crees tú es la (foto) que  mejor resume este logro venezolanos? ¿Por qué esa?

Siempre que me preguntan eso lo veo difícil, las fotos son como mis hijos y escoger uno solo es complicado. Del torneo te puedo decir una por cómo nació: a mí me causó mucha alegría en lo personal, más allá de la victoria, cuando le ganamos a Japón en octavos de final. Los torneos FIFA tienen restricciones muy apretadas en cuanto a zonas por las que uno puede movilizarme y cuando le ganamos a Japón,  todo el grupo y cuerpo técnico estaba celebrando en la cancha. Yo pendiente de tomar la foto pero me estaba muriendo por dentro, obviamente muy contento y estando cerca. Cuando se acaba el partido estaban ellos saludándose agrupados y corrieron todos hacia mí. Me genera alegría saber cómo se generó la foto. De hecho la tengo aquí (mostrando reloj  y celular con foto de fondo).

 

¿Ocurrió algo particular en el camerino en el entretiempo de la final?

Es delicado compartir ese tipo de cosas pero lo que sí te puedo decir es que la actitud de los muchachos durante el 2do tiempo me hace sentir aún más admiración por los ellos.  Hubo un desgaste importantísimo durante todo el torneo. Quizás al comienzo del partido les pegó un poco la ansiedad pero paradójicamente al final del partido, cuando ya las piernas no dan más, el equipo respondió y eso no tiene que ver sino con el coraje y los huevos que tienen. Mira cómo salió Peñaranda, se fracturó el pie, Lucena tenía los aductores que no daban, no puedo sino aplaudirlos. Uno siente una tristeza muy grande sobre todo por ellos, su sueño era jugar un mundial y de repente estaban al borde de ganarlo. Lo que me da más tranquilidad es lo que me duele al mismo tiempo: saber que los chamos jugaron muy bien, tranquilamente pudimos haber ganado el partido y podíamos haber quedado campeones pero no nos tocó y ya, así es el fútbol. Creo que lo que pudo haber pasado en el camerino fue más una bofetada de ellos mismos para tratar de reanimarse, despejar un poco la mente y darse cuenta de en dónde estaban y de lo que eran capaces más allá de la situación.

 

Tu labor en el mundial ha dado un respiro más que necesario a un pueblo  agobiado. ¿Te has detenido a pensar en esto? ¿Qué emociones te produce partir de esa idea?

Nosotros – y hablo de equipo porque realmente fue entre todos- estando allá estábamos bien conscientes de lo que estaba pasando aquí (Venezuela) y creo que eso fue un elemento que sumó,  saber que la gente se había incorporado a las emociones que había generado el equipo. Me sorprendió que cuando le ganamos a Uruguay ,una amiga con quien no hablaba en años me mandó una nota voz llorando  Eso es todo de ellos, yo sólo tuve la suerte de estar ahí y apretar el botón de la cámara, sin ellos nada hubiese sido posible. Formar parte de eso que le ha dado una alegría tan grande al país es algo muy gratificante. Decía Dudamel allá (Korea) que era parte de lo que nosotros queríamos demostrar al mundo: lo que es Venezuela en realidad y lo que es capaz de hacer y transmitir a través del trabajo. El potencial que tiene este país es incalculable y lamentablemente no es lo que estamos demostrando actualmente. Tener la suerte de ser vocero de esto es más grande que lo que yo pude haber imaginado. Parece que estaba destinado, lo del gol de Samuel Sosa el mismo día que asesinaron a Neomar, una tristeza horrible. Pareciera jalado por los pelos y yo no creo mucho en eso pero algún apoyo desde la distancia nos dio la capacidad de dar ese bálsamo que necesitaba este país.

Es algo incalculable.

Después de la final, los chamos estaban devastados y yo también, pero la cara de alegría cuando los recibieron acá es invaluable. Que la gente se haya volcado a celebrar con ellos, en la situación que estamos viviendo, es algo loable. Tengo suerte,  aunque como dice el coach motivacional Jeremías: “la suerte no es más que el trabajo cuando choca con una oportunidad.” Tampoco hay que entregárselo todo al devenir pero saber que el trabajo que se realizó haya significado tanto para el país es algo surreal. Para mí lo que le regalamos al país es a la vez  un regalo para nosotros.

 

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